Método Laudin

Pedro García Otero

Estimado Laudín:

 

Primero que nada, mil bendiciones para ti. Hoy estoy cumpliendo mi día 24 sin fumar, y aunque hoy no me está yendo bien (tengo bastante ansiedad) estoy logrando superarlo gracias a tu maravilloso método, y en general, cada día es más sencillo que el anterior.

Aunque nos hemos visto una sola vez, eres una de las personas que ha ejercido más influencia positiva en mi vida, porque dejar de fumar no es sólo un proceso físico: Es, mayoritariamente, un proceso de crecimiento personal en el que asumes las decisiones sobre tu vida y tomas el control sobre ti mismo.

 En algún momento, le he dicho a algunas personas que me han preguntado sobre cómo es dejar de fumar que me siento como si hubiera pasado 24 años en coma y me hubiera despertado hace 24 días: Soy una persona diferente ahora, más serena, con más control,  y aunque he sufrido una grave crisis personal en medio de este proceso (que nada tiene que ver con el tabaco sino con mi familia), jamás he asociado ese problema con dejarme vencer otra vez por el vicio del cigarrillo.

Es cierto que he tenido tentaciones, pero nunca me he dejado llevar por ellas, y por el contrario, cada tentación superada es un paso más en el camino que me acerca a la Libertad y me aleja de la dependencia. Este proceso lo puedo resumir en dos frases, una que le robé a Abraham Lincoln y otra que le agregué yo:

 

“El precio de la Libertad es la eterna vigilancia: La recompensa es la vida”.

“El precio de la Esclavitud es la eterna dependencia: La recompensa es la muerte”.

 

Convertirme en un “No Fumador” me ha traído una serie grande de beneficios personales. Enumero sólo los que recuerdo en este momento:

 

1)      Levantarme en la mañana dejó de ser un castigo y comenzó a ser un Placer indescriptible.

2)      Amanezco, voy al gimnasio o a El Ávila, y corro 40 minutos sin miedo a morir de un infarto; además, tengo muchísima más energía y aire para hacerlo, y eso que sólo han pasado tres semanas.

3)      Cepillarme los dientes es una nueva experiencia, en la que tengo mucha más sensación que cuando fumaba.

4)      Ya no tengo miedo a la muerte, no me duele el pecho, ni el cuello, ni la espalda.

5)      Mi pulso se ha estabilizado… antes no podía siquiera tomarme una sopa sin mancharme la camisa, ahora está sereno.

6)      Paradójicamente, nunca me pareció más sabroso el café… Es un sabor que no es de este mundo, y para nada lo asocio con fumar. Claro, tomo menos café.

7)      Estoy mucho más hidratado… sustituyo cuando tengo ansiedad por haber fumado tanto, el cigarrillo por el agua, o el te verde.

8)      Descubrí quienes son mis verdaderos amigos: Los fumadores que me apoyan, y los no fumadores que también lo hacen y me han regalado frutas, tazas de te, te de diferentes sabores, chicles, pistachos y muchas otras cosas. Incluso gente que yo pensaba que era mi enemiga ha venido con cariño porque dejé de ser un fumador. También he descubierto que algunos que se decían mis amigos me tiran las cabras pa’l monte.

9)      Ya no dependo de fumar para entrar a un sitio, ni para emprender una actividad.

10)   Me alimento muy sanamente y ni siquiera he engordado, sino al contrario. De hecho, mi cuerpo rechaza las grasas y las comidas muy fritas.

 

Bueno, toda esta carta, que ya va siendo larga, es para expresarte, nuevamente, mi gratitud y mis bendiciones. Hace días que quería escribirla, y creo que a lo mejor es por eso mi ansiedad. Espero superarla en los próximos días. De cualquier manera, y cómo dice la Biblia (y el método Laudín) “a cada día le corresponde su afán”.

Y demás está decirte que como hablamos una vez por teléfono, si quieres que haga la presentación, un poco con estas ideas, por mi perfecto. Si quieres incluir este testimonio en tu página web, también.

Cómo único punto negativo, estoy comiendo muchísimo chicle de fresa, pero sin azúcar. A lo mejor tienes que hacer un segundo método Laudín, que diga “Dejar de comer chicle es un verdadero placer” (es un chiste). Siempre, de cualquier modo, será más fácil curar una caries que un cáncer.

 

Un abrazo para ti.

Pedro García Otero

 

Laudin Mora